Desde hace tiempo, a la gente se le llena la boca con la gran frase de “no me gusta la política que hace Sony” (o Microsoft). Aunque todos entendemos muy vagamente a lo que se refieren, nadie sabría explicar en qué consiste “la política de Sony”, y dudo que alguien lo sepa. Pero ya que estamos, hablemos de la política de la gran N. Nintendo ha jugado sus cartas esta generación apostando por lo que mejor se le da: los títulos desarrollados por la propia compañía, consolas a bajo precio, diversión en grupo y un claro llamamiento a los jugadores ocasionales (“casuals”, como son llamados). La pregunta que me hago es hasta qué punto el reinado actual de la Wii puede achacarse a un buen catálogo de juegos de gran calidad o si, por el contrario, se debe a una extensa campaña de publicidad que nos ha metido la Wii hasta en la sopa (nadie se ha quejado esta vez de las brutales campañas que siempre ha hecho Sony con Play Station 1 y 2; nadie de Nintendo, claro).

Desde Gamecube, Nintendo no había sufrido semejante abandono de las third-parties. Entonces, ya habíamos visto exclusividades tan bestias como Eternal Darkness, Metal Gear Solid: The Twin Snakes, o los Resident Evil (Capcom es de las pocas que sigue apoyando a Nintendo). Pero es que ahora, ni siquiera eso. A los usuarios de Wii les venden la moto constantemente prometiendo ‘ports’ cutres de títulos que salen meses más tarde en las otras dos: PS3 y Xbox 360 (como el caso de Resident Evil: Umbrella Chronicles, o el Final Fantasy este último que es de risa…). De hecho, el camino que está recorriendo la Wii es paralelo al del cubo: sacan el Super Mario Sunshine (2002), pues tenemos su homónimo en Super Mario Galaxy; Mario Kart: Double Dash (2003), que no falte el Mario Kart Wii, por supuesto; con el Zelda ni se molestaron en sacar uno nuevo, cogieron directamente el que en su día prometieron para Gamecube y lo pasaron a Wii, vergüenza debería darles; ¿que quieren un Resident Evil?, pues nada, les damos un refrito de todos los anteriores, y el 5 (que es el que interesa) para las otras dos; ¿Soul Calibur?, nos inventamos uno que se llama Legends y el nuevo para PS3 y Xbox 360, faltaría más; con Final Fantasy tres cuartos de lo mismo, una copia barata del Crystal Chronicles; por no hablar del Tales Of Symphonia: Dawn Of The New World, otro remake del que salió en Gamecube…

Que la Wii dispone de títulos sobresalientes, no lo dudo, pero no ofrece nada que no entre dentro del elenco de personajes de Mario creado hace ya 20 años, y lo poco que ofrece son remakes de anteriores títulos que acaban engrosando un catálogo extenso, pero muy poco atractivo para los jugadores de toda la vida… No hay un ’shooter’ que elegir, ni un buen RPG, ni un título suculento de acción estilo Metal Gear Solid o GTA, ni uno de lucha, si obviamos el Super Smash Bros. Brawl (personajes de Nintendo, por enésima vez). Creo que los usuarios son poco exigentes con la oferta actual de software y sólo espero el día en que entre una nueva competidora (Apple, Sega) que obligue a las demás a tomar más en cuenta las necesidades del público.

La rivalidad es innata al ser humano. Debe de serla. De lo contrario, no me explico ciertas actitudes. Y no hablo de cuál es mejor, si el Wonderwall o Song 2, si el Barça o el Madrid, si el PP o el PSOE, sino de las comparaciones -que son odiosas- que se repiten una y otra vez hasta la saciedad: Sony o Microsoft, Nintendo o Sony, Microsoft o Nintendo… Y vuelta a empezar.

Cada vez que me paso por un foro se me presenta ante mí la misma escena, un deja vú continuo, una historia que nunca acaba, los “sonyers” contra los “nintenderos”, y los otros contra los de más allá, en absurdas disputas esgrimando las cifras de las ventas como principal argumento, “esta es mejor, porque ya ha vendido más que la otra…”. Hace años, la cosa estaba entre Nintendo y Sega, las dos grandes compañías que se repartían el pastel. Muerta Dreamcast, y con Sony ya desde hacía unos años en escena y Microsoft presentando su nueva consola, la cosa parecía igualarse, pero ahí que Sony ganó la partida y lideró las ventas de consolas y software durante una generación y media.

Con las 3 nuevas consolas, pensé que la calma por fin llegaría. Con una consola como Wii, la más barata de las tres y la más original, supuse que la gente optaría por combinarla con alguna de las otras dos, más caras, de manera que el pack sería Wii + Xbox 360, o Wii + PS3… o Xbox 360 + PS3 para los inmensamente ricos… Pero qué va…

Leí por ahí hace poco que lo malo no es que nos hagamos viejos, sino que siempre habrá gente de 15 años… Eso es lo que ocurre con estas discusiones, el niño de turno que se ha comprado el Pleisteichon porque es el más potente y el que tiene mejores polígonos (igual que las cámaras digitales, cuantos más “megapíxeles”, mejor…). “¿Bioshock? ¿Qué es eso?” “En la Xbox 360 no hay más que shooters”, y “la Wii es para niños…”. En serio, no tengo nada en contra de la PS3, pero los usuarios pro-sony suelen ser en su mayoría los que más tonterías dicen por segundo y los que menos saben de lo que hablan.

A ver si se enteran de que las consolas cuestan una pasta, que los que salimos perdiendo (a nivel económico) somos nosotros, que las tres compañías, tanto Nintendo, como Sony, como Microsoft, se parten la caja viendo cómo nos peleamos, pues los que salen ganando son ellos llenando aún más sus arcas de dinero. Y que, en el fondo, a todos nos gustaría tener las 3 consolas… Si alguien tiene una, es porque le gusta más el catálogo de juegos, pero que si pudiese se pillaba las 3, eso seguro, 100%. Y ahora es cuando viene el usuario de PC/Mac y suelta la frase mítica: “Las consolas son para críos, yo me quedo con mi súper ordenador con memoria de etc., etc., etc.,”, pues sí, tu ordenador hace café, pero te ha costado un ojo y siempre acaba dando problemas por algún lado (especialmente PC, que si tarjeta de sonido, que si tarjeta gráfica, que si disco duro). Eso sí, al ritmo que bajan los ordenadores de precio y suben los de consolas, ya podrían ir pensando los desarrolladores en ofrecer mejores conversiones a PC (y a Mac, que lo tienen olvidado en cuanto a videojuegos), porque la cosa está pobre.