Mis experiencias con el juego online nunca habían pasado del Battle.net, Age of Empires 2 y algo de Counter Strike. Hace años la conexión a Internet no era como la de hoy y, si conseguías que ésta fuese fluida (siempre respetando los horarios de la tarifa plana), te encontrabas con que los requisitos mínimos que pedía el juego más puntero no los cumplía tu PC ni de lejos. Además, para qué engañarnos, yo siempre he sido más de consolas. El ordenador lo empleaba para mis queridas AGs, algún que otro juego de estrategia, y siempre he sido más de jugar en solitario que en común. Vamos, que nunca me había fijado yo mucho en eso del juego online.

Ahora, las cosas han cambiado. Xbox Live ha supuesto un punto de inflexión en mi manera de disfrutar los videojuegos. Tanto si juegas con los amigos que has agregado como si lo haces con desconocidos, la experiencia es muy gratificante. En primer lugar, porque te das cuenta, una vez más, que siempre hay alguien mejor que tú (en un videojuego, y en todo). Además, el servidor es impecable, nunca da un problema en la conexión y apenas tiene lag. Si le sumas a todo esto el genial sistema de puntuación por logros conseguidos y la nueva apariencia del dashboard de Xbox 360, el resultado es competitividad y diversión al máximo. Lo mismo digo a favor de la conexión en Nintendo DS; el modo online de Mario Kart DS (que probé por primera vez hace un año) es genial, aunque éste sí que padece de serias ralentizaciones que dificultan el control y empañan un poco la experiencia.

El juego que me ha inspirado a escribir este post es Call of Duty 4: Modern Warfare. No sólo su modo campaña es, sencillamente, impresionante (nunca había visto una primera fase tan excitante en un shooter, género que no es de mis favoritos). Es que su modo online es una razón por sí sola para comprarse una Xbox 360 y una tarjeta de suscripción Gold de 12 meses. No puede desprenderse el modo online del modo campaña, no puede entenderse uno sin el otro. Hay que vivirlo. Pon el volumen bien alto y te sorprenderás a ti mismo agachando la cabeza y moviendo el cuerpo cada vez que oigas el silbido de una bala o vengas venir una granada de mano. Tanto si juegas en solitario como en compañía, te darás cuenta de que su frenética velocidad es su mayor baza. No llega a ser un Counter Strike, pero queda muy lejos de la lentitud de, por ejemplo, un Ghost Recon. Tiene estrategia, sí. Pero no faltan los momentos a lo Quake 3 en los que te lanzas a pecho descubierto contra un enemigo o te enfrentas a tu adversario con un cuchillo. Call of Duty 4 es lo más parecido a una película que podrás encontrar en un videojuego.

Modern Warfare