Lo primero, antes que nada, echar cuentas:

  • Consola Wii + Wii Sports (es imposible encontrarla sola) + deBlob = 279 €
  • Wiimote + Wiiplay = 49 €
  • Nunchuk = 19 €
  • Total = 347 €

Esto es lo mínimo con lo que habría que empezar para poder disfrutar de la Wii, al menos, una semana (un par de mandos y tres juegos, de los cuales dos se finiquitan en una tarde). Al margen del dinero invertido, y una vez enchufada la Wii con todos sus accesorios, lo primero que llama la atención es la interfaz de la consola. A mí me ha encantado. El control del puntero con el Wiimote es más intuitivo y sencillo de lo que pensaba, aunque para mi gusto tiene demasiada sensibilidad, y hace falta estar centrado para que la barra colocada encima del televisor reciba la señal correctamente. Curioseamos por los menús, que recuerdan muchísimo a los de la Nintendo DS por su embriagadora sencillez y diseño casi minimalista, y pasamos a crearnos un Mii. A decir verdad, no se han esmerado mucho en el editor, y la forma de estos personajes parece la de un Playmobil, exenta de todo detalle. Los Avatares de la Xbox 360 están mucho más elaborados (en los Miis no puedes ni elegir el estilo de la ropa, tan sólo un color básico para todo el cuerpo). Probamos los canales del tiempo y de las noticias (la conexión no da problemas) e introducimos el DVD de Wii Sports.

Wii, la última consola de Nintendo.

Sobre Wii Sports, decir tan sólo que hubieran acertado más al incluir el Wii Play como título adjunto a la consola. Te ofrece la posibilidad de jugar tan sólo a cinco deportes (boxeo, golf, béisbol, bolos y tenis), que además están disponibles desde el primer momento, así que no hay sensación de reto en ningún momento. Los pruebas, te ríes, y ya está. El único que promete algunas horas de diversión, para mi gusto, es el tenis (cuidado con los golpes de Wiimote al compañero…). El Wii Play, sin embargo, contiene 9 divertidos mini-juegos que ponen a prueba tus reflejos y tu control del Wiimote (imprescindible para los que empiezan a manejarlo). Al comienzo, sólo está disponible un juego de puntería (que recuerda un poco al Duck Hunt), pero conforme juegas se van desbloqueando los siguientes (un juego de hockey, uno de pesca, uno de carreras sobre vacas, uno de tanques inspirado en el clásico Battle City…). Éste último muy divertido en modo multijugador.

El tercer juego que probamos es el aclamado deBlob, un plataformas excelente en el que una ciudad (Cromaburgo) ha sido reducida a tonos grises por unos alienígenas que han robado el color de todos los edificios y calles. Recuerda mucho a Super Mario Sunshine, por sus escenarios coloristas, unos personajes que parecen sacados de un cómic y una estética a medio camino entre el cell-shading y los dibujos animados de la Cartoon Network (de hecho, no desentonaría nada en la línea de juegos desarrollados por la propia Nintendo). El control se hace un poco lioso en algunas ocasiones (especialmente con el giro de cámara), pero el juego consigue enganchar porque cada misión tiene diversas misiones secundarias, récords a batir, desafíos, que hacen que sea un juego difícil de completar al 100%. Sin embargo, a veces puede resultar un tanto aburrido, ya que la mayoría de las misiones se reducen a: pintar un número de edificios de uno o varios colores dentro del tiempo señalado. No estaría mal que la policía te persiguiese de vez en cuando y tuvieses que huir por las calles de la ciudad, al más puro estilo Jet Set Radio. Tranquilo, tendrás todo el tiempo del mundo y las veces que quieras para volver a intentarlo.

Quizá el juego destaque, sobre todo, por la genial banda sonora, que suena a ritmo de jazz, bossa-nova, funk, rock, etc. En cada escenario suena una melodía base, pero la gracia está en que cada vez que pintes un edificio de un color, oirás una pequeña línea de improvisación de un instrumento sobre el ritmo (una trompeta, una guitarra eléctrica, una flauta andina), de modo que acabarás participando tú mismo en la composición de la banda sonora.

de Blob, del estudio de desarrollo australiano Blue Tongue, adquirido por THQ.

Descansamos un rato. Más tarde pruebo a ver una película en la Wii, pero resulta que no lee DVDs que sean juegos de la propia consola. Hace falta un programa para Windows (Wii Video 9) para transformar las películas, pasarlas a la tarjeta SD e introducirlas en la consola. Demasiado lío…, opto por ponerla en la Xbox 360.