Hacía más de un año (desde aquél fabuloso Guitar Hero 2 para Xbox 360) que no me compraba un juego totalmente nuevo pagando su precio al contado (sus buenos 64.95 €), pero con todo el gusto del mundo, sabiendo que no me iba a defraudar. Aquella vez no lo hizo y ésta, afortunadamente, tampoco.
Tenía muchísimas expectativas puestas en el trabajo de Peter Molyneux (después de la gran decepción de Black & White, hace ya algunos años), desde que leí sobre él por primera vez en la EDGE. Y todas ellas se han cumplido, al menos las referentes al apartado artístico del juego. Los que me conozcan bien sabrán que una de las cosas en las que me fijo primero es en el sonido (música y doblaje), y en este caso no podrían ser mejor. Las melodías de Fable 2 son una recopilación de grandes piezas musicales que recuerdan a multitud de películas y videojuegos de renombre (desde Broken Sword hasta El Señor de los Anillos). Piezas orquestrales, compuestas para la ocasión, que comienzan a sonar con fuerza en el momento justo (nada de melodías de teclado repetitivas como en algunos Final Fantasy, Tales Of, etc.). Primer síntoma de que no estamos ante un RPG al uso.
Uno de mis temores era saber si el peso pesado del juego (la toma de decisiones, ser bueno o malo ante determinadas situaciones) iba a estar lo suficientemente “camuflado” como para que no se redujese a “sí, quiero ayudarte” o “no, de hecho, voy a matarte”. Pero Peter Molyneux no está donde está por gracia divina, y si algo aprendió de Black & White fue a coger la pastillita, machacarla, diluirla en agua y hacer que nos la traguemos sin darnos cuenta. Introduce los conflictos morales casi sin percatarnos y, si lo hacemos, nos costará decidir si queremos actuar en beneficio propio o de manera altruísta. Si lo que Molyneux buscaba era que dejásemos un momento el mando sobre la mesa, y recapacitásemos, lo ha conseguido. Esto se debe a que toda acción en Fable 2 tiene su reacción, ya sea una alteración en nuestro prestigio como héroe, una legión de detractores o una suculenta bolsa de monedas de oro.
Sin embargo, si antes dije que Fable 2 no era un RPG típico, no era sólo por la música, sino por otros detalles que sí me han decepcionado un poco. No podrás entablar conversaciones con los demás aldeanos, salvo con vendedores y con aquellos que sean estrictamente necesarios para continuar con la trama (entre otras razones, porque tu personaje no habla). En los combates, que son en tiempo real, también he echado en falta algo más de diversidad en movimientos de las armas para el cuerpo a cuerpo, aunque esta carencia es compensada por lo espectacular de las magias, que sí son muy variadas.
Por lo demás, el nivel gráfico está a la altura de la actual generación, pero no es su principal aliciente, ni creo que nadie de Lionhead Studios pretendiera vender el juego gracias a su apartado gráfico. El personaje se mueve con soltura, pero a la hora de saltar peñones o sumergirse en el agua realiza unos movimientos la mar de bruscos. El perro que nos acompaña también nos entorpecerá el paso en más de una ocasión, sin mencionar las veces que se quede “pillado” entre unas rocas o comience a dar vueltas como un poseso.
En conclusión, Fable 2 es un juego que gustará a casi todos, especialmente a aquéllos que no busquen machacar botones en combates encarnizados con monstruos imposibles, sino una combinación de muchas cualidades en su justa medida: un poquito de Rol, acción en combates no demasiado complicados, interacción social que recuerda a Los Sims y mucha, muchísima libertad para moverse por los escenarios, diez veces mayores que el anterior Fable.



Diciembre 19, 2008 at 11:27 pm
[...] de tema; leo esta mañana que el contenido descargable anunciado para Fable 2, que contendría la Isla Knothole y que fue anunciado inicialmente para finales de año, se retrasa [...]